Durante años, Olga creyó que tenía suerte en el amor: un matrimonio sólido y dos hijas hermosas. Aunque tuvo que sacrificar su carrera, dejando la facultad de medicina por su familia, se sentía feliz. Ahora trabaja como enfermera en una moderna clínica privada, pero su nuevo jefe la considera “poco moderna”. Debido a la discriminación por edad, pierde su empleo —aunque eso resulta ser el menor de sus problemas. Pronto descubre que su marido lleva una doble vida, y que su hija mayor, estudiante universitaria, está embarazada de un joven irresponsable y mujeriego.