HUMILDE AMOR
Alejandro era un joven millonario de 35 años, dueño de una de las empresas más importantes de la ciudad. A pesar de su enorme fortuna, no era un hombre arrogante. Vivía en una lujosa mansión y estaba a pocas semanas de casarse con Victoria, una mujer hermosa, rubia y elegante, pero con un carácter fuerte y una actitud que muchas veces hacía sentir menos a quienes la rodeaban.
La boda estaba prácticamente preparada, pero Alejandro comenzaba a tener dudas. Había soportado durante mucho tiempo las actitudes arrogantes de Victoria, esperando que algún día cambiara.
Mientras tanto, Valeria, una joven de 23 años, acababa de comenzar a trabajar como empleada en la mansión. Era humilde, trabajadora y muy respetuosa. Nunca había imaginado que su vida cambiaría completamente después de un simple encuentro en el pasillo de la cocina.
Una tarde, Valeria caminaba por el pasillo llevando unos cubiertos en la mano. Al darse la vuelta rápidamente, no se dio cuenta de que Alejandro venía caminando en dirección contraria.
Ambos chocaron accidentalmente.
El golpe hizo que Alejandro retrocediera levemente y el cubierto que Valeria llevaba en la mano cayó al suelo.
Valeria se asustó y rápidamente se agachó para recogerlo. Al mismo tiempo, Alejandro también se agachó para ayudarla.
Cuando ambos intentaron tomar el cubierto, Alejandro tomó accidentalmente una de las manos de Valeria.
Los dos se quedaron inmóviles.
Se miraron fijamente durante unos segundos.
Valeria estaba avergonzada, mientras Alejandro la observaba con una sonrisa leve.
Finalmente, se levantaron.
Valeria bajó un poco la mirada y dijo:
—Disculpe mi torpeza, señor.
Alejandro sonrió.
—Disculpe usted, pero no me había fijado en lo hermosa que es.
Valeria quedó sorprendida.
Antes de que pudiera responder, una voz furiosa se escuchó detrás de ellos.
—¡Suelta la mano de mi prometido, empleaducha! ¿Cómo te atreves?
Era Victoria.
Había visto a Alejandro sosteniendo la mano de Valeria y se había acercado rápidamente, completamente enfurecida.
Alejandro y Valeria se soltaron inmediatamente y quedaron sorprendidos.
Victoria chasqueó los dedos y miró al millonario con desprecio.
—Y tú apártate de esa, que no sos solterito, mi amor.
Valeria sintió una enorme vergüenza.
—Será mejor que me retire, señor —dijo ella.
Alejandro asintió.
—Ve tranquila, Valeria.
La joven se marchó rápidamente.
Alejandro se quedó mirando a Victoria con una expresión seria.
—Victoria, no vuelvas a hablarle así.
Ella abrió los ojos con incredulidad.
—¿Ahora vas a defender a una empleada?
—Voy a defender a cualquier persona que sea humillada injustamente.
Victoria cruzó los brazos.
—Esa gente necesita saber cuál es su lugar.
Alejandro guardó silencio durante unos segundos.
Aquellas palabras terminaron de confirmar algo que llevaba mucho tiempo pensando.
—Ese es exactamente el problema, Victoria.
Ella lo miró confundida.
—¿Qué quieres decir?
Alejandro respiró profundamente.
—Nos vamos a casar dentro de pocas semanas y cada vez tengo más dudas.
Victoria quedó completamente sorprendida.
—¿Estás diciendo que quieres cancelar nuestra boda?
Alejandro la miró directamente a los ojos.
—No quiero casarme con alguien que humilla a los demás.
Victoria comenzó a enfurecerse.
—¡Después de todo lo que hice por ti!
Alejandro se quitó lentamente el anillo de compromiso.
Lo observó durante unos segundos y finalmente lo dejó sobre una mesa.
—Nuestra boda queda cancelada.
Victoria quedó paralizada.
Nunca había imaginado que una discusión pudiera terminar de aquella manera.
Pero Alejandro no sabía que el problema apenas comenzaba.
A la mañana siguiente recibió una llamada muy importante.
Era uno de sus principales socios.
—Alejandro, recuerda que la reunión con los inversionistas será dentro de unas semanas.
—Lo sé.
—Y debes asistir acompañado de tu esposa.
Alejandro quedó en silencio.
Aquella reunión no era cualquier reunión. Estarían presentes algunos de los empresarios más poderosos de la élite, personas con las que Alejandro necesitaba cerrar un acuerdo que podía cambiar el futuro de su empresa.
Pero ahora ya no tenía esposa.
—Eso será imposible —respondió Alejandro.
Su socio fue directo.
—Entonces tendrás que resolverlo. Todos estarán esperando conocer a tu esposa.
La llamada terminó.
Alejandro dejó el teléfono sobre la mesa y comenzó a pensar.
No podía presentarse solo.
Tampoco podía explicar delante de todos que su compromiso había terminado pocos días antes de una reunión tan importante.
Entonces vio a Valeria trabajando en uno de los salones de la mansión.
La observó durante unos segundos.
Una idea extraña apareció en su mente.
Se acercó a ella.
—Valeria, necesito pedirte un favor.
La joven levantó la mirada.
—¿A mí, señor?
—Sí.
Alejandro respiró profundamente.
—Necesito que te cases conmigo.
Valeria quedó completamente sorprendida.
—¿Qué?
—Escúchame primero.
Alejandro le explicó toda la situación.
Necesitaba presentarse ante sus socios con una esposa. La reunión sería en unas semanas y, después de cumplir con ese compromiso, podrían divorciarse.
Valeria no podía creer lo que estaba escuchando.
—¿Usted quiere que yo me case con usted solamente para asistir a una reunión?
—Exactamente.
—¿Y después?
—Después nos divorciamos.
Valeria lo miró confundida.
—¿Por qué yo?
Alejandro respondió con sinceridad.
—Porque eres una persona respetuosa, discreta y en quien puedo confiar.
Valeria permaneció en silencio.
Entonces Alejandro le explicó que, además, recibiría una importante compensación económica por ayudarlo.
La cantidad que le ofreció era suficiente para cambiar completamente su vida.
Valeria quedó pensativa.
—Señor... eso es demasiado dinero.
—Para mí no.
La joven no sabía qué hacer.
Aquella propuesta podía solucionar muchos de sus problemas económicos, pero también significaba casarse con su propio jefe.
Esa noche, Valeria no pudo dormir.
Pensaba una y otra vez en la propuesta.
“¿Casarme con mi jefe?”
Al día siguiente decidió hablar con Alejandro.
—Si aceptara... tendría una condición.
Alejandro la miró atentamente.
—Dime.
Valeria respiró profundamente.
—Nunca quiero que me trate como alguien inferior por ser su empleada.
Alejandro sonrió.
—Eso jamás ocurriría.
Valeria extendió su mano.
Alejandro la tomó.
—Entonces tenemos un acuerdo.
Los preparativos comenzaron.
Valeria recibió ropa elegante para asistir a la reunión y poco a poco comenzó a sentirse completamente fuera de lugar en aquel mundo de lujo.
Pero Alejandro empezó a notar algo que no había esperado.
Cada vez que veía a Valeria, su mirada permanecía unos segundos más de lo necesario.
Una tarde, ella apareció con un elegante vestido para probarse la ropa que utilizaría en el evento.
—¿Está bien así, señor?
Alejandro se quedó mirándola.
—Sí... estás perfecta.
Valeria sonrió tímidamente.
Por un instante, ambos recordaron aquel primer encuentro en la cocina.
El matrimonio que originalmente sería solamente un acuerdo comenzaba a sentirse diferente.
Finalmente llegó el día de la boda civil.
La ceremonia fue sencilla y privada.
Alejandro y Valeria firmaron los documentos.
Cuando tuvieron que tomarse de las manos, ambos se miraron.
Esta vez no había sido un accidente.
—Solo serán unas semanas —dijo Alejandro.
—Lo sé —respondió Valeria.
Pero ninguno de los dos parecía completamente convencido.
Pasaron las semanas y llegó el día de la importante reunión.
Alejandro y Valeria llegaron juntos al lujoso evento.
Los empresarios más importantes estaban allí.
Alejandro tomó la mano de Valeria.
Ella respiró profundamente.
Uno de los socios se acercó sonriendo.
—Alejandro, felicidades. No sabíamos que te habías casado.
Alejandro miró a Valeria.
—Fue una decisión inesperada.
Valeria sonrió educadamente.
Durante la reunión, los empresarios quedaron impresionados con ella.
Valeria demostró ser inteligente, educada y capaz de desenvolverse perfectamente en aquel ambiente.
Alejandro comenzó a sentirse orgulloso de tenerla a su lado.
Pero también comenzó a comprender que aquello ya no parecía un simple acuerdo.
Al terminar la reunión, ambos regresaron a la mansión.
La casa estaba en silencio.
Valeria se acercó a Alejandro.
—Ya cumplí con mi parte del acuerdo.
Alejandro la miró.
—Sí.
Entonces tomó unos documentos y los colocó sobre la mesa.
Eran los papeles del divorcio.
—Aquí están.
Valeria miró los documentos.
Durante varios segundos ninguno dijo nada.
Finalmente, ella levantó la mirada.
—¿Está seguro de que esto es lo que quiere?
Alejandro no respondió inmediatamente.
Miró los documentos.
Después miró a Valeria.
—Cuando te hice aquella propuesta, pensé que sería solamente un acuerdo.
Valeria esperó su respuesta.
—¿Y ahora?
Alejandro permaneció en silencio.
Valeria comenzó a caminar hacia la puerta.
—Entonces supongo que esto termina aquí.
—Valeria...
Ella se detuvo y se dio vuelta.
Alejandro tomó los documentos del divorcio.
Los observó durante unos segundos.
Después los rompió lentamente.
Valeria quedó completamente sorprendida.
—¿Qué está haciendo?
Alejandro la miró fijamente.
—Creo que cometí un error.
—¿Qué error?
Alejandro se acercó.
—Pensé que podía casarme contigo por unas semanas y después simplemente olvidarte.
Valeria no sabía qué decir.
Alejandro continuó:
—Pero ya no quiero divorciarme.
Los ojos de Valeria se llenaron de dudas.
—¿Por qué?
Alejandro extendió su mano hacia ella.
—Porque creo que este matrimonio comenzó como una mentira... pero lo que siento por ti no lo es.
Valeria miró su mano.
No sabía si tomarla.
Tampoco sabía si podía confiar en lo que estaba escuchando.
Porque aquel matrimonio había comenzado por dinero, por conveniencia y por una reunión empresarial.
Pero ahora había sentimientos que ninguno de los dos había planeado.
Y mientras Valeria permanecía frente a Alejandro, sin saber qué decisión tomar, una pregunta quedó en el aire:
¿Aceptaría realmente convertirse en la esposa del hombre que un día fue solamente su jefe?
¿Podría un amor nacido de un simple acuerdo convertirse en un amor verdadero?
¿Y qué ocurriría cuando Victoria descubriera que Alejandro ya no quería volver con ella?
Valeria levantó lentamente la mirada hacia Alejandro.
Él seguía esperando su respuesta.
Pero ella todavía no había decidido si tomar su mano.
Y así, justo cuando parecía que la historia comenzaba a revelar la verdad...
La historia de “Humilde Amor” apenas comienza.
CONTINUARÁ...



