EL CAMINO QUE CAMBIÓ SUS VIDAS — PARTE 2
La historia continúa...
Después de conseguir el combustible que necesitaba, la joven se encontraba mucho más tranquila. El cansancio seguía presente en su rostro, pero ahora podía respirar con alivio.
Frente a ella estaba aquel hombre que había aparecido en medio de la nada para ayudarla. Un hombre que, a pesar de vivir en aquel lugar apartado, tenía una manera de hablar elegante, tranquila y segura que despertaba cada vez más su curiosidad.
Él la observó durante unos segundos y, con una sonrisa amable, decidió hacerle una pregunta.
HOMBRE:
¿Dónde quedó su coche... quisiera llevarla hasta su vehículo si me lo permite... para que no vuelva caminando?
La chica se quedó mirándolo.
Por un momento, no respondió.
Había algo que la hacía dudar.
Su coche estaba varado a unos 200 metros de allí, pero ahora se encontraba frente a un hombre prácticamente desconocido.
Ella volvió a mirar al hombre de arriba abajo y después sonrió ligeramente.
CHICA:
Mi coche está a unos 200 metros de acá... pero no veo que tengas algún vehículo.
El hombre sonrió.
Su expresión cambió como si acabara de recordar algo que estaba esperando mostrarle.
HOMBRE:
Tengo algo mejor... lo llamo... Rayo.
La chica frunció ligeramente el ceño, confundida.
CHICA:
¿Y qué clase de vehículo es?
El hombre sonrió con orgullo.
Miró a la chica directamente a los ojos y señaló hacia un costado.
HOMBRE:
Te presento... a... Rayo.
La mujer giró lentamente la mirada hacia donde él señalaba.
Y entonces lo vio.
Un enorme caballo Frisón negro se encontraba en el campo.
Su pelaje brillaba bajo la luz de la tarde. Su larga crin negra se movía suavemente con el viento y llevaba una elegante montura con todos sus elementos de montaje perfectamente colocados.
La joven abrió ligeramente los ojos.
No esperaba encontrar algo así.
De repente, Rayo se levantó sobre sus dos patas traseras.
El poderoso relincho del caballo hizo que la mujer se quedara completamente sorprendida.
Por un instante, su expresión cambió.
Tragó saliva.
No quería demostrar miedo, pero aquel animal era mucho más imponente de lo que había imaginado.
Rayo descendió lentamente y volvió a quedar sobre sus cuatro patas.
Entonces lanzó otro relincho, esta vez más bajo y profundo, como si estuviera presentándose orgullosamente ante ella.
La chica permaneció en silencio.
El hombre, en cambio, sonrió con orgullo mientras observaba a su caballo.
HOMBRE:
Él es Rayo.
La joven volvió a mirar al hombre.
Después miró nuevamente hacia el caballo.
Y en ese momento comprendió que la propuesta de aquel hombre no era tan sencilla como había imaginado.
Él quería llevarla hasta su coche.
Pero no tenía un automóvil.
Tenía a Rayo.
La chica miró sus zapatos, después observó el camino que debía recorrer y finalmente volvió a mirar al enorme caballo.
Una parte de ella quería aceptar.
Otra parte le decía que estaba a punto de hacer algo completamente inesperado con un hombre al que acababa de conocer.
El hombre no la presionó.
Simplemente permaneció junto a Rayo, esperando su respuesta.
HOMBRE:
No tiene que hacerlo si no quiere.
La chica levantó la mirada.
Sus ojos se encontraron nuevamente con los de él.
Por primera vez desde que había llegado al lugar, ella sintió que aquella situación podía convertirse en algo mucho más importante que un simple problema de gasolina.
Pero todavía tenía una decisión que tomar.
¿Aceptaría subir a Rayo y dejar que aquel misterioso y atractivo hombre la acompañara hasta su coche?
¿O decidiría continuar caminando sola?
La joven respiró profundamente.
Miró al caballo.
Luego volvió a mirar al hombre.
Abrió ligeramente la boca para responder...
CONTINUARÁ...
EL CAMINO QUE CAMBIÓ SUS VIDAS — PARTE 3
La historia continuará en esta misma página.
¿Aceptará ella que aquel hombre la lleve hasta su coche sobre Rayo?
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