EL CAMINO QUE CAMBIÓ SUS VIDAS — PARTE 2
CONTINUACIÓN
La historia continúa...
El hombre acababa de mirar a la joven con una sonrisa tranquila después de presentarle a Rayo.
HOMBRE:
¿Vés señorita?... que me dice.
La chica permaneció unos segundos en silencio.
Miró al enorme caballo Frisón negro y después volvió a mirar al hombre. Intentaba mantener la calma, pero sus ojos revelaban que la idea de montar aquel animal le imponía bastante respeto.
Finalmente, respiró profundamente.
CHICA:
Te juro que si acepto... sería mi primera vez... pero me da un poco de miedo.
La joven sonrió levemente, tratando de disimular sus nervios.
El hombre soltó una pequeña risa amable.
HOMBRE:
No te preocupes... yo la cuido... además Rayo es bien educado.
La seguridad con la que hablaba hizo que ella lo mirara nuevamente.
Por unos segundos, la chica pareció preguntarse si realmente podía confiar en aquel desconocido.
El hombre dirigió la mirada hacia Rayo.
La chica también miró hacia el caballo.
Entonces el hombre levantó un poco la voz.
HOMBRE:
¿Tengo razón o no, Rayo?
Desde algún punto fuera de la vista de ambos se escuchó un fuerte relincho.
La chica abrió ligeramente los ojos.
El hombre soltó una pequeña risa.
Después volvió a mirarla.
HOMBRE:
¿Vés señorita?... que me dice.
Ella sonrió nerviosamente.
Y en ese instante tomó una decisión.
CHICA:
Está bien... pero prométeme que no vas a dejar que me pase nada.
El hombre la miró fijamente y respondió con absoluta tranquilidad.
HOMBRE:
Se lo prometo.
La joven se acercó lentamente a Rayo.
El enorme caballo permanecía tranquilo, pero su tamaño seguía impresionándola.
Ella tomó la mano izquierda del hombre.
Intentó subir.
Pero no pudo.
Bajó nuevamente el pie y soltó una pequeña respiración de nerviosismo.
El hombre sonrió y volvió a extenderle la mano.
HOMBRE:
Vamos... despacio.
La joven volvió a intentarlo.
Esta vez el hombre tiró de su mano con un poco más de fuerza y consiguió ayudarla a subir.
Ella pasó cuidadosamente hacia la parte trasera de la montura y finalmente quedó sentada detrás de él.
El hombre soltó su mano.
La chica, todavía nerviosa, rodeó lentamente la cintura del hombre con ambos brazos.
Ella se quedó muy cerca de él.
CHICA:
Por favor... tenga cuidado... Dios mío... qué estoy haciendo.
El hombre soltó una pequeña risa.
HOMBRE:
Está en buenas manos señorita... confía en mí.
La joven cerró los ojos durante un instante y respiró profundamente.
Rayo comenzó a mover las patas en el mismo lugar, como si ya estuviera impaciente por comenzar.
El hombre realizó un pequeño silbido.
Rayo reaccionó inmediatamente.
El caballo comenzó a avanzar lentamente.
La chica apretó un poco más los brazos alrededor de la cintura del hombre.
Al principio intentó mantener los ojos abiertos.
Pero cuando Rayo comenzó a tomar un trotecito suave, cerró los ojos por unos segundos.
CHICA:
Uuuu... qué miedo.
El hombre mantuvo el control de Rayo mientras avanzaban por el camino de tierra.
La joven abrió lentamente los ojos.
El viento comenzó a mover su cabello.
Por primera vez, dejó de pensar en el coche, en la gasolina y en el GPS.
Ahora solamente podía sentir el movimiento del caballo y la seguridad con la que aquel hombre lo controlaba.
Pero mientras avanzaban hacia el lugar donde estaba su coche, algo comenzó a cambiar.
Ella ya no parecía tener solamente miedo de Rayo.
También empezaba a tener miedo de algo mucho más difícil de controlar.
Lo que estaba sintiendo por aquel hombre.
Y mientras el sol comenzaba a desaparecer detrás del horizonte, ninguno de los dos imaginaba que aquel viaje de apenas unos cientos de metros estaba a punto de revelar algo que cambiaría completamente su historia.
La cámara se aleja lentamente mientras Rayo continúa avanzando por el camino.
La joven permanece abrazada a la cintura del hombre.
Él mantiene la mirada al frente.
Pero justo antes de llegar al lugar donde se encuentra el coche...
Algo aparece a lo lejos en el camino.
El hombre disminuye lentamente el paso de Rayo.
La chica nota el cambio y mira hacia adelante, tratando de descubrir qué está ocurriendo.
Ella pregunta:
CHICA:
¿Qué pasa?
El hombre no responde inmediatamente.
Solo observa fijamente aquello que acaba de aparecer en el camino.
La expresión tranquila de su rostro comienza a cambiar.
Y la chica, todavía abrazada a él, se da cuenta de que por primera vez aquel hombre parece verdaderamente preocupado.
¿Qué fue lo que vio?
¿Quién los está esperando en el camino?
¿Y por qué el hombre detuvo a Rayo?
La respuesta tendrá que esperar...
CONTINUARÁ...
EL CAMINO QUE CAMBIÓ SUS VIDAS — PARTE 3
La historia continuará en la próxima escena, aquí mismo, en esta página.
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