TÍTULO: ¿ENTRE EL AMOR Y LA AMISTAD?
Fanny tenía 25 años y llevaba una vida sencilla, tranquila y alejada de los lujos. Era una joven alegre, amable y de carácter firme. A su lado siempre había estado Rafael, su mejor amigo desde hacía varios años.
Rafael también tenía 25 años. Era un joven humilde, trabajador y bien cuidado. Con el paso del tiempo, aquella amistad comenzó a significar algo mucho más profundo para él.
Rafael estaba enamorado de Fanny.
Pero había un problema que él nunca se había atrevido a enfrentar: Fanny jamás le había dado motivos para pensar que sentía lo mismo.
Para ella, Rafael era su mejor amigo.
Nada más.
Y aunque Rafael llevaba mucho tiempo esperando que algún día ella pudiera verlo de otra manera, nunca se había atrevido a decirle lo que realmente sentía.
Hasta aquel día.
Fanny y Rafael caminaban juntos por un moderno shopping. Ella llevaba un vestido floral azul y unos tenis, mientras sostenía su celular en una mano. Rafael caminaba a su lado, vestido de manera sencilla pero elegante.
Ambos conversaban y sonreían.
Parecía un día normal.
Hasta que Fanny levantó la mirada.
Frente a ellos caminaba un hombre elegante de aproximadamente su misma edad.
Era alto, de cabello negro ligeramente largo, rostro fino, sin barba y vestido con un elegante traje sport azul marino y zapatos blancos.
El hombre también la vio.
Y se quedó completamente sorprendido.
Sus ojos se clavaron en el rostro de Fanny.
Habían pasado años.
Pero no había ninguna duda.
Era ella.
—Fanny... ¿eres tú? —preguntó el hombre con una voz gruesa y profundamente grave.
Fanny se detuvo.
Giró lentamente.
Cuando sus ojos se encontraron con los del hombre, su expresión cambió por completo.
—¿Román?... ¿eres tú?
Durante unos segundos ninguno de los dos pudo ocultar la emoción.
Fanny avanzó hacia él.
Román también se acercó.
Se abrazaron con afecto y se dieron un beso en cada mejilla.
Rafael observó la escena en silencio.
Su sonrisa desapareció poco a poco.
No sabía quién era aquel hombre, pero había algo en la manera en que Fanny lo miraba que inmediatamente le produjo una sensación desagradable.
Román se separó ligeramente de Fanny y la observó de pies a cabeza.
Sonrió.
—Guau... cuánto has cambiado desde la última vez que nos vimos.
Román le hizo un pequeño guiño.
Fanny sonrió.
Rafael permaneció detrás de ella, observándolos.
Finalmente, habló.
—Fanny... ¿nos presentas?
Fanny reaccionó.
—¡Claro! —dijo ella—. Ou... te presento a mi amigo...
Pero antes de que pudiera terminar, Rafael intervino.
—Novio.
Fanny abrió ligeramente los ojos.
Román se quedó confundido.
El ambiente cambió inmediatamente.
Rafael había dicho aquella palabra sin pensarlo.
Fanny lo miró sorprendida.
Román intentó romper la tensión con una pequeña sonrisa y una risita incómoda.
Después dio un paso hacia Rafael y extendió la mano.
—Mucho gusto.
Rafael estrechó su mano.
—Igualmente.
Pero el apretón de manos fue más tenso de lo que ambos quisieron demostrar.
Fanny observó la situación.
Sabía que Rafael acababa de decir algo que nunca habían acordado.
Miró a Román con cierta vergüenza.
—Sabés Román... creo que será mejor que hablemos luego... tengo que irme.
Rafael intervino inmediatamente.
—Sí... tenemos que irnos.
Fanny lo miró de reojo.
Había algo en el tono de Rafael que le incomodaba.
Luego volvió a mirar a Román.
Le dedicó una pequeña sonrisa.
—Adiós, Román.
Fanny comenzó a caminar.
Rafael la siguió.
Román se quedó parado en medio del pasillo, observándolos alejarse.
Pero antes de perderlos de vista, su expresión cambió.
Aquella mirada ya no era solamente de sorpresa.
Parecía esconder algo más.
Como si aquel encuentro hubiera despertado recuerdos que nunca habían desaparecido completamente.
Fanny y Rafael abandonaron el shopping.
Durante el camino ninguno habló demasiado.
Rafael sabía que había cometido un error.
Pero no estaba arrepentido de haber dicho lo que dijo.
Porque por primera vez había dejado escapar una verdad que llevaba demasiado tiempo guardada.
Fanny, en cambio, estaba confundida.
No podía entender por qué Rafael había dicho que era su novio.
Al llegar a casa, ambos entraron a la sala.
Fanny se quedó frente a Rafael.
La expresión alegre que había tenido en el shopping había desaparecido.
Ahora estaba seria.
Rafael permanecía frente a ella, triste y arrepentido.
—Perdón, Fanny.
Ella lo miró fijamente.
—¿Cómo que novios, Rafael? No acepté ser tu novia en ningún momento... ¿cómo vas a decir algo así?
Rafael bajó ligeramente la mirada.
Luego volvió a mirarla.
Estaba nervioso.
Se movía ligeramente en su lugar, sin atreverse a acercarse.
Parecía sentir que la estaba perdiendo.
Finalmente reunió valor.
—Fanny, tú sabes bien que me gustas... Esperé por mucho tiempo a que me aceptes... y con la aparición del señor Román... siento que te voy a perder.
Fanny quedó completamente desconcertada.
No podía creer lo que estaba escuchando.
Durante unos segundos permaneció en silencio.
Entonces respiró profundamente.
Su expresión cambió.
Ya no era solamente sorpresa.
Ahora había una mezcla de molestia, tristeza y confusión.
—Rafael... sabés bien que no te amo.
Rafael levantó la mirada.
Fanny continuó:
—Perdóname, pero siempre te fui muy sincera... malinterpretas nuestra amistad... eres mi mejor amigo... no siento nada por ti.
Rafael sintió que aquellas palabras le golpeaban directamente.
Su rostro se llenó de tristeza.
—Fanny, por favor... no digas eso.
Fanny negó lentamente con la cabeza.
Parecía no poder creer la situación en la que se encontraba.
Lo miró fijamente.
—¿Sabés que siempre estuve enamorada de Román... y ahora que nos encontramos tú dices esto?
Rafael permaneció en silencio.
Aquella era la verdad que más le dolía escuchar.
Román no era simplemente un hombre que había aparecido de repente.
Era alguien que había ocupado un lugar importante en el corazón de Fanny mucho antes de que Rafael se atreviera a confesar sus sentimientos.
Pero entonces surgió una pregunta.
¿Por qué Román había aparecido precisamente ahora?
¿Dónde había estado todos esos años?
¿Había regresado por casualidad?
¿O había buscado deliberadamente a Fanny?
Rafael miró a Fanny con tristeza.
Y Fanny, aunque acababa de decir que seguía enamorada de Román, tampoco podía dejar de pensar en el encuentro que acababa de tener.
Había algo extraño en la manera en que Román la había mirado.
Algo que no podía explicar.
Tal vez todavía existía una historia entre ellos que nunca había terminado.
O tal vez aquel encuentro solamente había abierto una puerta hacia un pasado que Fanny creía olvidado.
Rafael respiró profundamente.
—Entonces... ¿todavía lo amas?
Fanny no respondió inmediatamente.
Lo miró fijamente.
Su silencio parecía decir más que cualquier palabra.
—No lo sé, Rafael...
Él quedó sorprendido.
Fanny bajó la mirada durante un instante.
—Sé que alguna vez lo amé... pero no sé qué significa volver a verlo después de tanto tiempo.
Rafael la observó.
Por primera vez sintió que quizá todavía existía una pequeña posibilidad para él.
Pero también sabía que no podía obligarla a sentir algo que no sentía.
Fanny volvió a levantar la mirada.
—Necesito tiempo para entender qué está pasando.
Rafael asintió lentamente.
—Te lo daré.
Parecía que la conversación estaba llegando a su fin.
Pero entonces...
TOC... TOC... TOC...
Los dos quedaron completamente inmóviles.
Fanny levantó lentamente la cabeza.
Rafael miró hacia la puerta.
Nadie esperaba una visita.
Volvieron a escucharse golpes.
TOC... TOC...
El rostro de Fanny cambió.
Rafael dio un pequeño paso hacia la puerta, pero se detuvo.
Ambos se miraron.
—¿Esperabas a alguien? —preguntó Rafael.
Fanny negó lentamente con la cabeza.
—No...
Los dos quedaron en silencio.
Entonces Fanny comenzó a caminar lentamente hacia la puerta.
Rafael permaneció detrás de ella.
La mano de Fanny se acercó al picaporte.
Pero antes de abrir...
Se detuvo.
Una pregunta apareció en la mente de ambos.
¿Quién estaba detrás de aquella puerta?
¿Era Román?
¿Había regresado para hablar con Fanny?
¿O se trataba de alguien completamente diferente?
Fanny miró a Rafael.
Rafael miró la puerta.
Nuevamente se escuchó un golpe.
TOC... TOC...
Fanny tomó aire.
Y lentamente llevó su mano hacia el picaporte.
La puerta estaba a punto de abrirse.
Pero la identidad de la persona que se encontraba del otro lado...
seguía siendo un misterio.
¿Será Román quien está detrás de la puerta?
¿Fanny volverá a encontrarse con el hombre que alguna vez amó?
¿O terminará descubriendo que el verdadero amor siempre estuvo mucho más cerca de lo que imaginaba?
CONTINUARÁ...




